• Con pecho o con biberón

    bebe webEn los últimos tiempos estamos sufriendo una avalancha de informaciones y teorías de diferentes tipos que hablan, en ocasiones dogmáticamente, de la crianza y educación de los/as hijos/as. En algunos casos las teorías que plantean los prestigiosos autores (Médicos, Psicólogos, Profesores de Universidad…) son contrapuestas, cuando menos poco coincidentes. Muchas de ellas se caracterizan por aportar un saber que presumen que es el verdadero. Esto genera diferentes respuestas: unos, dada la evidencia de las discrepancias no se creen nada y quedan decepcionados, otros se adhieren a una corriente porque la consideran la buena (¿Eres del “Duérmete niño” o del “Bésame mucho”?, se escucha mucho). Otros leen y sacan sus propias conclusiones desde su sentido común.

    Por ejemplo, en los últimos años se está insistiendo mucho sobre la importancia de la lactancia maternay nos encontramos con que algunas madres que por diferentes circunstancias no pueden darle el pecho a su bebé, o eligen no hacerlo, al estar en un momento de alta sensibilidad y a veces de inseguridad, al escuchar la contundencia con que muchos profesionales esgrimen que la lactancia materna es lo mejor del mundo, se sienten culpables, o con sensación de que lo están haciendo mal. Algunas intentan dar el pecho durante semanas, muchas veces con dolor físico y angustia. ¿Qué condiciones son esas para la relación con el bebé? Porque se trata de eso, ¿no? de generar una condiciones adecuadas de tranquilidad, sosiego y armonía que permitan que se garantice la relación entre la madre y su pequeño/a. Con pecho o con biberón.

    Recomendar de manera rígida y como dogma de fe que haya que dar el pecho como si fuera una obligación técnica y moral sitúa a algunas madres en una posición muy delicada. Que la leche materna es muy buena, es lógico, pero hay que tener en cuenta otros factores. Lo más importante es crear las condiciones de relación que permitan que el niño se sienta seguro y protegido y vaya generando el vínculo con la madre. Ese es el derecho  básico que hay que tratar de garantizar al recién llegado. Imaginemos que nos invitan a comer unos amigos y cuando llegamos nos dicen que nos van ofrecer las mejores viandas  pero que como han estado tres días cocinando están tan cansados y agobiados que no van a poder ni conversar. ¿Qué preferimos como anfitriones, disfrutar de nuestros amigos o darles un manjar divino? Cuando se pueden ambas cosas estupendo pero, cuando no se dan las circunstancias qué elegimos, ¿la relación o el alimento? La leche maternizada no será un solomillo ibérico pero con la combinación que ofrece la tranquilidad y sosiego de la madre se garantiza un encuentro donde se cubren las necesidades de alimentación del niño a nivel físico y también a nivel emocional.

    Tal vez se nos esté olvidando que lo que más alimenta y protege a un niño es el amor y para que eso sea posible es preciso crear las condiciones de tranquilidad y bienestar en la madre. Con pecho o con biberón.

    Os animo a reflexionar, a no ser rígidos/as, a protegeros de los dogmatismos y a impedir que determinadas corrientes de pensamiento bloqueen vuestra capacidad para pensar y elegir.

    Pablo Montero Candial

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